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miércoles, 7 de mayo de 2014

La destrucción del Conocimiento en España I: La destrucción de bibliotecas, archivos y colecciones en los siglos XIX y XX

La biblioteca de Alejandría fundada por la dinastía Ptolemaica podría haber contenido cientos de miles de manuscritos en forma de pergaminos y rollos. La gran mayoría destruidos durante incendios y saqueos en el siglo I a.c. y los siglos III y IV d.c. Finalmente se destruyó la biblioteca del Serapeum por completo bajo la dominación del Califa Omar, sirviendo los papiros como calefacción de los baños públicos. Muchos se llevan las manos a la cabeza lamentando unos hechos de hace dos mil años, pero hemos tenido pérdidas similares no muy lejos y de las que ya apenas se habla y que afectan a nuestra ciencia, nuestra cultura y nuestra historia. Según el poeta alemán Heinrich Heine "Ahí donde queman libros, terminan quemando hombres" y no le faltaba razón, vistos los casos de la biblioteca de Alejandría, de Alemania en la segunda guerra mundial, del mundo árabe durante la destrucción de libros, de la inquisición, de Bagdad durante la guerra de Irak en 2004 y así un largo etc.

Una buena parte de los libros sobre todas las ramas del saber se encuentran en monasterios, archivos parroquiales o conventos gracias a la labor de recopilación de muchos religiosos durante los últimos quinientos o seiscientos años. Las olas de anticlericalismo desatadas durante los siglos XIX y XX así como los incendios fortuitos destruyeron gran parte de las obras que se encontraban protegidas en los edificios de la Iglesia. Si las obras matemáticas y de geometría han llegado a la actualidad ha sido gracias a las labores de copistas de los monjes medievales y de la era moderna que se custodiaban en los monasterios.

En algunos casos se pueden encontrar joyas literarias, religiosas o de ciencias naturales en estas bibliotecas. No ha sido la primera vez que aparecen libros que nadie había dado importancia gracias a investigaciones privadas como las llevadas a cabo por Marcos Jiménez de la Espada, que encontrara la primera parte de la Historia Natural de Bernabé Cobo en una iglesia [1]. Hay que tener en cuenta que en estos archivos parroquiales o eclesiásticos, además de en muchos privados, pueden hallarse obras aun sin catalogar, importantes por su rareza o por haber permanecido inéditas hasta la actualidad.

De la misma forma, durante la dictadura militar se realizaron quemas de libros de ideología contraria a los postulados de la misma [2]. En todo caso nos centraremos en la pérdida de libros con interés científico o que contuviesen conocimiento sobre algún aspecto de interés y no en las obras políticas, culturales ni apologéticas de ningún bando que, obviamente, se perdieron, quemaron o censuraron en grandes cantidades y que no presentan interés científico o conocimientos relevantes.

En cuanto a libros y bibliotecas perdidas podemos ir haciendo un resumen:

En el Madrid de 1931 se produjeron incendios promovidos por radicales anticlericales como el del convento de los jesuitas de la calle Flor que contenía 80.000 volúmenes, algunos incunables y primeras ediciones de obras importantes, considerada segunda biblioteca más grande después de la Nacional. También ardió la iglesia de Santa Teresa y del Instituto de artes e industrias (ICAI) en la que se perdieron 20.000 volúmenes con obras únicas. Se consta la pérdida de la obra de toda la vida del paleógrafo García Villada con 40.000 fichas y fotografías de todos los archivos del mundo, 100.000 canciones populares recopiladas por P. Antonio Martínez..así como algunas obras de Zurbarán, Van Dick, Coello, etc..[3]. La quema de estas dos bibliotecas supone la mayor eliminación de patrimonio bibliográfico de España hasta 1931. Nunca sabremos que importancia tuvo en pérdida de libros sobre ciencia porque ni las mismas fuentes consultadas ofrecen datos relativos a este aspecto y no separan el interés de los libros científicos de los comunes utilizados para fines académicos.

Convento jesuitas de la Calle Flor


ICAI en llamas 
http://www.lasalle.es/santanderapuntes/historia_2/webs_historia/siglos_xix_xx/ii_republica_anticlericalismo/imagenes.htm

Otro hecho lamentable fue el incendio de la Universidad de Oviedo y de su biblioteca en 1934. En dicha biblioteca, fundada en 1608, se encontraban, entre otras obras, los libros donados por Álvaro Navia-Osorio en el siglo XVIII, tercer marqués de Santacruz de Marcenado. Se encuentran tres versiones de los hechos; en la primera se acusa a los revolucionarios del incendio, en otra se atribuye a una explosión involuntaria de dinamita alojada en su interior y en una última a una bomba de aviación [4]. Durante la desamortización se hizo con notables fondos bibliográficos de los monasterios del Principado. Los fondos que constituyeron la biblioteca pueden consultarse en la obra de Ramón Rodríguez Álvarez [5]. Se incluyen en la relación de libros numerosas obras de teología, geografía,  historia, lógica, filosofía, medicina, astronomía, física, metafísica, cánones, leyes, literatura. Muchas de estas obras fueron ya robadas durante la guerra de independencia en 1808 pero recuperadas con posterioridad.


Universidad de Oviedo en 1934. http://liberalautodidacta.blogspot.com.es/2012_04_01_archive.html

Varias bibliotecas privadas fueron saqueadas como la biblioteca del palacio de Zabálburu que fue despojada de 90 libros antiguos de incalculable valor, la de Guadamur o la del Palacio de Salazar en Portugalete. En Málaga ardió en 1931 el archivo diocesano, creado cuatro siglos antes y su biblioteca, ardiendo raros ejemplares [6].

Se incendiaron además la biblioteca franciscana de Sarriá con miles de volúmenes. En la biblioteca de Igualada se perdieron 50.000 volúmenes y otros 40.000 en la biblioteca de los capuchinos en Barcelona [7]. Sin tener un catálogo que precise el tipo de obras no se puede detallar qué pérdidas pudo haber en todos estos incendios, pero es de suponer que muchas obras versaban sobre temas científicos, quizá muchos de ellos tratasen temas geográficos, de ciencias naturales, filosofía o ciencias exactas, aparte de las obras teológicas e históricas. Quizá no existan más copias de muchos de ellos y se hayan perdido para siempre, suprimiendo de esta manera gran parte de nuestro legado científico y cultural.

Por otra parte el Ministerio de Instrucción Pública en 1937 mandó reducir a pasta de papel 300 toneladas de documentación archivística y 20 toneladas de libros escritos por "elementos fascistas".

Incendiaron también el centro de enseñanza de artes y oficios y otros templos, colegios, conventos en muchas ciudades de España. La cantidad de volúmenes eliminados es imprecisa y se debería tener en cuenta que muchos de ellos podrían haber sido manuscritos únicos que nunca han sido estudiados y que se han perdido para siempre.

Asimismo, durante los bombardeos sobre Madrid cayeron veintiocho bombas sobre la Biblioteca Nacional, en el Museo arqueológico y sobre el Museo del Prado.

No se quemaron únicamente bibliotecas y archivos religiosos durante la II república, la guerra civil o la posterior dictadura, también se realizaron quemas de conventos en 1808 por parte de las tropas napoleónicas. En 1834 con la matanza de frailes, cuestión de sociedades radicales secretas que acusaron a los frailes de envenenar los pozos en Madrid, en 1835 con las bullangas por el apoyo de la iglesia a los carlistas. El  monasterio del Ripoll fue saqueado por los franceses en 1794 y nuevamente incendiado en 1835, haciendo desaparecer numerosas obras. Al parecer el 9 de agosto de 1835 los insubordinados del Batalló dels Miguelets asesinaron a varios monjes e incendiaron los edificios anexos, destruyendo todos los archivos y fondos bibliográficos, códices y pergaminos, siendo posteriormente declarado cantera por la Ley de Desamortización de Mendizábal.



Monasterio de Santa María del Ripoll tras el incendio de 1835.


En 1902 tuvo lugar otra quema de conventos. En 1909, durante la semana trágica de Barcelona con la quema de 80 edificios religiosos, desapareciendo numerosas obras de arte así como valiosísimas bibliotecas. Se quemó el colegio San Antonio en el que recibían clase dos mil alumnos y que contenía cerca de 80.000 volúmenes y los gabinetes de Física, Química e Historia Natural [8].

De todas estas fuentes no podemos asegurar que el número de volúmenes sea exacto pero sí se puede estimar en decenas de miles las obras perdidas. De las cuales una parte corresponderían a libros conocidos que pudieran tener un valor histórico palpable. De lo que no podemos hablar y que sería un tema que requeriría de una investigación muy detallada es qué obras no conocidas pudieron haberse perdido pasto de las llamas en todos estos acontecimientos. Si en la actualidad existen libros desconocidos hasta por expertos así en bibliotecas y no se les da importancia. ¿Qué obras desconocidas han podido arder en todos estos sitios?

Otros hechos lamentables para la ciencia numismática fue la incautación de las monedas de oro del Museo Arqueológico Nacional durante la guerra civil [9]. Contaba con más de 100.000 piezas a principios de siglo XX. En 1925 contenía 160.000 monedas y 15.000 medallas. El Ministerio de Instrucción Pública de la II República, iniciada la guerra civil decretó la incautación de patrimonio artístico. Los funcionarios salvaron algunas piezas de las más importantes escondiéndolas en recovecos del Museo para no ser descubiertas por las autoridades. Aproximadamente más de 2.800 monedas de oro antiguas (15 kg) fueron requisadas siendo el precio numismático equivalente a 30 veces el valor del oro incautado (unos 10 millones de euros). Esta cantidad junto con otras obtenidas en museos, cajas particulares, de la Casa de la Moneda, iglesias etc fueron llevadas fuera de España.


[1]http://books.google.es/books/about/Historia_del_nuevo_mundo.html?id=ZJVRnQEACAAJ&redir_esc=y
[2] http://www.represura.es/represura_8_febrero_2013_articulo2.html
[3]http://laverdadofende.wordpress.com/2013/11/09/diario-de-los-crimenes-de-la-ii-republica-que-el-psoe-jamas-te-contara/
[4] http://www.nodulo.org/ec/2011/n116p09.htm
[5] La Biblioteca de la Universidad de Oviedo, 1765-1934
[6]http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=26776
[7] Cuestión religiosa: España y México en la época liberal. http://books.google.es/books?id=OG1ggykpD5AC&pg=PA293&lpg=PA293&dq=biblioteca+franciscana+de+Sarri%C3%A1&source=bl&ots=zBmtlg80po&sig=kp31SIuwOUn6h2-deSzx-hDWjh4&hl=es&sa=X&ei=IjxqU6iyJIWd0AWnqIGIBA&ved=0CEsQ6AEwAw#v=onepage&q=biblioteca%20franciscana%20de%20Sarri%C3%A1&f=false
[8] http://revista-arbil.es/127sema.htm#_ftn6
[9] http://www.rah.es/pdf/pdfmag/579-MonedasOro-MAN.pdf

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